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Cambiar el pavo por pollo e ir a mercados populares, estrategias de los ecuatorianos para enfrentar crisis económica en diciembre

Cambiar el pavo por pollo e ir a mercados populares, estrategias de los ecuatorianos para enfrentar crisis económica en diciembre

Sebastián Gómez lleva seis meses desempleado. Él trabajó por cinco años en una empresa de comunicación. Afirma que cuando tenía empleo, acudía al cine y salía a comer con amigos frecuentemente. Por la falta de trabajo dejó de “gastar” en entretenimiento.

También dejó los supermercados, a los que acudía de forma constante, y ahora se abastece de víveres en mercados. Aunque dice estar pendiente de redes sociales para saber si hay descuentos en productos seleccionados en las grandes cadenas de alimentos.

Además, canceló el plan de teléfono móvil y se quedó solo con el internet de casa, y suprimió sus suscripciones de servicios como Netflix.

Comenta que el dinero que recibió de liquidación lo ha gastado de forma lenta y es lo que le ha permitido sostenerse en “algo” estos meses, por lo que decidió no dar regalos en esta Navidad y se mantiene alejado de reuniones sociales.

De hecho, por la falta de recursos, su familia este año cocinará pollo para las fiestas navideñas y de fin de año. “Yo compraba el pavo y el chancho, pero hay que ajustarse”. El pollo es la proteína animal más barata en el mercado nacional, después del huevo de mesa.

Una realidad parecida a la de Sebastián vive Estefanía Pareja. También ha estado sin trabajo durante el tiempo de la pandemia. Comenta que la crisis económica la ha obligado a considerar la ropa y zapatos como “no prioritarios” y que el año lo finalizará sin comprarse “absolutamente nada”.

Incluso, la pandemia hizo que cambie sus hábitos alimentarios. Ya no come fuera de su casa. Afirma que si bien lo hace para reforzar su sistema inmune, también ayuda en el ahorro familiar: “Frutas, verduras, camarón, pescado los compramos en el mercado, ya que son más baratos”. Y cuando le toca ir a una gran cadena de alimentos, pues va a los “más baratos”.

Por la falta de ingresos y el miedo al contagio y para proteger a las personas de riesgo, ella y su familia decidieron no reunirse para las próximas festividades.

Esta decisión también se tomó por el aumento de la inseguridad que actualmente vive el país y que es causada, entre otros factores, dice, por la falta de empleo: “Tenemos miedo de dejar las casas solas”.

La crisis económica no solo golpea a desempleados. Dennise trabaja en un gabinete de belleza ubicado en un centro comercial de Guayaquil.

Ella está esperando con ansias su décimo, aunque está preocupada por el anuncio que realizó el Ministerio del Trabajo de que se puede pagar el aguinaldo por partes, pero, hasta el momento, sus jefes no le han informado nada. Ella piensa pagar una deuda con este dinero y ahorrar lo que le sobrará.

Solo le comprará “algún juguete” a su hijo de 8 años: “No sabemos cómo iniciará el 2021, puede que me despidan y no quiero quedarme con una mano adelante y otra atrás”. A ella le redujeron el sueldo hace dos meses por lo que tuvo que “ajustarse el cinturón”.

Dejó de comprar leche en cartón y optó por la de funda: “Arroz, carnes y embutidos los compro en un mercado en el suburbio”. Ella cruza toda la ciudad con tal de ahorrar, ya que vive en el norte, dice.

Además, optó por comprar, para su almuerzo en el trabajo, tarrinas de comida que venden ciudadanos extranjeros a un dólar afuera del centro comercial: “Por lo general viene una buena porción de carbohidratos y con eso me lleno. También lo hace la mayoría de mis compañeros”, afirma.

Muchas personas que perdieron sus empleos dejaron de realizaron compras en centros comerciales.

Otra postura tiene Javier Sánchez, taxista, quien afirma que se esforzará para comprarles ropa y juguetes a sus tres hijos en este mes. Acepta que este año ha sido complejo y que tuvo que diferir tres cuotas del carro nuevo que está pagando: “Incluso compraré un monigote de esos de $ 10. Hay que recibir el 2021 con esperanza”, añade.

La crisis ha afectado a las empresas también. Actualmente es habitual ver en las perchas de supermercados las llamadas “ofertas”, en las que el usuario puede llevar dos productos por el precio de uno. Una estrategia para paliar la crisis.

Según las estadísticas de ventas y exportaciones del sector privado del Servicio de Rentas Internas (SRI), a septiembre de 2020 este rubro alcanzó un valor de $ 9.751 millones, contrastando con el monto registrado en ese mismo periodo en 2019 cuando ascendió a $ 10.748 millones. En términos anuales fue un decrecimiento del 9,3 %.

Las actividades económicas más afectadas a septiembre fueron las siguientes: con el -28,7 % alojamiento y comidas (-$ 469,32 millones), construcción con el -28,0 % (-$ 1.224,93 millones), -26,3 % para la administración pública y defensa (-$ 56,38 millones) y -25,4 % para actividades de entretenimiento y recreación (-$ 72,25 millones).

Si bien se evidenció una recuperación de las ventas totales en el sector del comercio a partir de junio, estas volvieron a caer. La perspectiva de los últimos tres meses indica una leve recuperación del sector, aunque no alcanzarán los valores conseguidos en 2019.

Los comerciantes depositan sus esperanzas en el movimiento económico que suele darse este mes.

Además, la inflación anual a octubre de este año registró una variación negativa de 1,60 %. El nivel de precios en la economía ecuatoriana mantiene variaciones negativas durante los últimos meses del 202o, afirma la Asobanca.

Las divisiones de consumo que más incidieron en esta inflación mensual son las de bienes y servicios diversos (-0,09 %), alimentos y bebidas no alcohólicas (-0,06 %) y restaurantes y hoteles (-0,01 %).

Según un estudio de la consultora Deloitte, el 50 % de 108 empresas del sector industrial, comercial y de servicios encuestadas eliminaron las bonificaciones anuales y en el 14 % se los disminuyó por la crisis. Esto se traduce en menos liquidez para los trabajadores lo que impacta en la economía.

“En este mes jugábamos al amigo secreto en el trabajo, pero este año decidimos no hacerlo. No hay dinero para gastar”, reflexiona Dennise.

Las mujeres que trabajan son las más afectadas

La forma en que muchas mujeres trabajan y viven ha cambiado drásticamente desde el inicio de la pandemia provocada por el COVID-19.

Según un informe de Deloitte Global, publicado en noviembre pasado, casi el 82 % de las mujeres encuestadas dijeron que sus vidas se han visto afectadas negativamente por la pandemia y casi el 70 % de las mujeres que han experimentado estas disrupciones están preocupadas por sus capacidades para progresar en sus carreras profesionales.

Las principales consecuencias negativas fueron las siguientes: impacto en el bienestar físico (40 %); incapacidad para equilibrar los compromisos laborales y personales (40 %); e impacto en el bienestar mental (39 %). 

Fuente: El Universo

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