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Con solo el 0,03% de la población vacunada con dos dosis en Ecuador, la inmunidad de rebaño sigue siendo una utopía

Con solo el 0,03% de la población vacunada con dos dosis en Ecuador, la inmunidad de rebaño sigue siendo una utopía

En teoría, las vacunas serían la luz al final del oscuro y largo túnel pandémico en el que entramos hace más de un año. Sin embargo, la lucha está lejos de terminar y aún queda mucho camino por recorrer.

Hasta ahora, la ciencia ha determinado que una persona inmunizada (con las dos dosis y luego de al menos 14 días de la aplicación de la segunda inyección) está protegida contra las formas graves del COVID-19, pero podría contraer el virus y, hasta la fecha, no se sabe exactamente cuál sería su capacidad de infectar a otros, aunque se presume que sería muy baja.

Con solo el 0,03% (60.358, al 27 de marzo) de la población inoculada con dos dosis en Ecuador, la inmunidad de rebaño sigue siendo una utopía y los vacunados tienen que seguir respetando las normas de bioseguridad, hasta por solidaridad con los millones de ecuatorianos que todavía debemos esperar por el medicamento y estamos desprotegidos.

No pueden ni deben saltarse las restricciones como el distanciamiento físico, lavado de manos ni desprenderse de la mascarilla, al menos por el momento, afirman expertos consultados.

Es importante mantener el uso de la mascarilla, por ejemplo, porque hasta que no estemos vacunados todos no estaremos a salvo. Además, aunque se sigue investigando es probable que los vacunados se puedan contagiar, lo que sí se conoce es que (el medicamento) evita una enfermedad grave y la muerte”, dice Andrea Gómez, epidemióloga y salubrista.
En Quito, se realizan jornadas de vacunación contra el coronavirus a adultos mayores. Foto: Cortesía

Algunos países ya han relajado medidas para personas vacunadas. Por ejemplo, Estados Unidos les permite reunirse en interiores sin mascarilla entre ellos o con personas de bajo riesgo. Y, además, no tendrán que hacer cuarentena ni una prueba diagnóstica si entran en contacto con un positivo, a no ser que tengan síntomas o vivan en entornos grupales. En público tendrán que seguir manteniendo las medidas de protección y evitar grandes reuniones.

Hasta ahora, 52,5 millones de personas han recibido las dos dosis de la vacuna en EE. UU., lo equivalente al 20% de su población adulta.

Sin embargo, por la cantidad de inoculados esto no es recomendable ni prudente replicarlo en Ecuador, añade Gómez.

“Desde mi punto de vista también dependerá del porcentaje de eficacia de las vacunas que lleguen. Además, insisto, todavía no hay información sólida sobre la prevención de nuevos contagios. Es importante esperar, ser prudentes”, dice.

Con esto concuerda Esteban Ortiz, médico investigador, quien recomienda a los ya inmunizados seguir cuidándose.

Piensen en las vacunas como si fuesen un chaleco antibalas. ¿Sirven? Sí. ¿Detienen las balas?, sí, pero ¿te dejarías disparar para ver si funciona? No. Una vez vacunado, sigue cuidándote y no te dejes atomizar, aerolizar o disparar”, señala.

El médico Washington Alemán afirma que la vacuna es una “herramienta” más para la lucha contra el COVID-19, por lo que los inoculados deben seguir cuidándose. Además, aclara que también es una forma de proteger a sus propias familias de un posible contagio.

El uso de la mascarilla debe mantenerse pese a estar vacunados contra el COVID-19. Foto: Carlos Barros

De hecho, entes internacionales como la Organización Panamericana de la Salud (OPS) han aclarado que aunque se aplique la segunda dosis es necesario mantener la distancia física, el uso de mascarillas y el lavado de manos, ya que tomará bastante tiempo conseguir inmunizar a gran parte de la población y así reducir la circulación del virus o lograr la inmunidad colectiva.

La Federación Médica Ecuatoriana no solo ha exigido que se avance con mayor velocidad en la vacunación, sino que se realicen estudios a los inmunizados para saber la eficacia de las vacunas contra las variantes que actualmente circulan en el país.

Pero Gómez no es tan positiva, ya que asegura que el Gobierno ha estructurado muy mal el plan de vacunación (que solo “había estado en la cabeza del exministro”, dijo hace poco el presidente) y hay muchos puntos débiles en el mismo, y uno de ellos es la investigación y la consulta de data científica.

Otro de los puntos “álgidos” que ha traído la vacunación es la posible creación de “certificados vacunales” o “pasaportes de vacunación”. En la Unión Europea y países como Israel o China se habla de crear estos documentos para facilitar la movilidad de los vacunados para reactivar las economías.

Sin embargo, los críticos indican que estos pases crearán una falsa seguridad, ya que no hay evidencia científica sobre el riesgo de transmisión cero tras la inmunización y, además, estos certificados dividirán a la sociedad entre vacunados y no vacunados, sobre todo cuando el acceso a las vacunas es limitado a nivel mundial y en especial en países en vías de desarrollo como los de Sudamérica.

Lo que está claro es que, en unos meses, muchos países, incluido Ecuador, convivirán con una parte de la población inoculada y otra no, y siempre habrá alguien que exija distinciones o tratos especiales (como lo que pasó con los vacunados VIP) y tanto las autoridades como la ciudadanía tienen que estar preparados para aquello.

Cuando la mayoría de la población esté inoculada en el país, que sería a finales de este año, se reducirán muchos de los actuales problemas porque aunque las vacunas no sean efectivas al 100% se disminuirá la transmisión del virus. Pero, por ahora, en el ámbito público, los vacunados deben hacer lo mismo que los que no lo están.

Fuente: EU

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